Para Don Orson (I)
Queridisimo Don Orson,
tarde y mal le escribo y me disculpo en nombre de nuestro comun amigo Filandrupp, pues como usted sabe ocupado me anda estos dias mejorando, si es que esto es posible, su caligrafia de la “e”. Pues ea!, aunque nadie me llame a tales berejenales y sabiendo que soy dado a meterme en camisas de 11, y aun de 12 y 13 varas, le contestare con toda la energia que tengo, a pesar de que guardarme algo deberia para poder seguirle a lo largo de las 23 cartas restantes con que amenazados (y temblorosos añadiria) nos tiene usted.
De su primera epistola, pues su segunda y esta se han cruzado por el camino, he de responderle, si es que algo le he entendido y si esa era su intencion en aquel estado de conciencia excepcional en que debio escribirla, bajo influencia de algun espiritu burlon, sin duda. Y he de responderle a dos cuestiones ciertamente relevantes que citare a continuacion; la insoportable levedad numerica y su archinombrada ley del ñogoñogo. Aunque su teoria de la rebatibilidad es tambien ciertamente notable y sinsentido, se la rebatire algun otro dia en que el mismo espiritu que le alumbra me ilumine a mi tambien.
Vayamos sin mas dilacion con los numeros. Los numeros estan vacios, acordamos entonces y ahora, pero aun y con todo, son los elementos con los que la naturaleza nos habla en su lenguaje matematico. Aunque busque y rebusque en cualquier libro del arte matematico algo que no sean simbolos no los encontrara y los unicos numeros que vera son los de las paginas. El nivel de evolucion y abstraccion de este arte o ciencia es tal que los numeros han desaparecido de su idioma. Cuando se dice x se dice cualquier numero y , ay! se dice pronto; los hay de los de todos los dias, los enteros (que no estan quebrados) pero tambien los hay partidos o fraccionados, asi como numeros reales como si los anteriores fueran de broma. Y si soñar es lo que queremos hasta imaginarios los tenemos, que junto a los reales forman un numero complejo. Y todo esto con una simple x. O sea que x puede ser uno o todos, y al fin no ser ninguno. Rebatame esto si es que puede.
Pero esto no ha hecho mas que empezar pues los numeros y las matematicas (no me confunda las dos cosas pues casi le diria que los primeros serian prescindibles en el universo del segundo) tienen su analogia en el mundo de las letras. Igual que los literatos tienen sus palabras donde juntan las letras y sus reglas para unir palabras, en la matematica existe algo parecido pero de mucho mas alcance. Vamos, que las letras y palabras son a los numeros lo que la sintaxis y morfologia es a la matematica. Este ejemplo, aunque cojo, sabe volar si le dejamos. Veamoslo.
Si a un salvaje le damos un cajon con palabras y otro con las reglas para juntarlas no sabria que hacer con ellas pues le falta el eslabon mas importante. El significado que asignamos a cada palabra y que hace que cuando oimos la palabra casa aparezca en nuestra mente una “casa”. Esa es la conexion que le falta. Este proceso es personal e intransferible, moldeado por nuestros mas reconditos recuerdos y cincelado por la educacion y ejemplos recibidos, hasta tal punto que la “casa” que se representa en mi cabeza no sera la misma que en la de vuestra merced. Esta falta de precision y de correspondencia es fuente de malentendidos y de inspiracion, de la que hacen uso los chistes y los poemas. Precisamente, lo dire sin mucho entusiasmo pues no entiendo de esto, creo que la poesia conecta palabras alejadas en nuestro cerebro y al unirlas recorre un camino que nos evoca sentimientos distintos a los meramente expresados con palabras.
La semantica en matematicas es la ciencia fisica. Es la fisica la que sustituye al proceso asignador de sentido a los meros simbolos. Esta ciencia es la que llena el vacio abstracto por el que avanzan las matematicas sin rumbo fijo. Pero hay una diferencia esencial y es la precision con la que ocurre la asignacion. No hay resquicio para la duda o el doble sentido como debe ser en el idioma del universo. El lenguaje de los hombres puede permitirse estas licencias pero la naturaleza habla con precision, aunque con fino humor, si se la sabe leer.
Ambas ciencias, matematicas y fisica, avanzan casi sin verse la cara. Unos tejen su red sin preocuparse de los otros lo cual es ciertamente notable, porque se da la curiosidad de que si en algun momento los fisicos se encuentran sin armamento matematico deben aguardar a que los matematicos se la presten. Los fisicos sin duda se encuentran mas al descubierto en su lucha abriendo camino en la selva que es el universo. Son por decirlo asi, la infanteria de este ejercito y los matematicos estan en retaguardia preparando armas a distro y siniestro, a veces seran utiles y otras no, pero por si acaso no se tira nada, que quien sabe si dentro de unos lustros seran mas adecuadas en otras lides.
Bueno. Vaciados aun mas si cabe, los numeros, pero vueltos a llenar con la ambrosia que la fisica nos da queda dicho lo que se ha dicho y no hay mas que hablar que no sea del ñogoñogo. Pero esto es harina de otro costal y sin ser mi intencion, pero si mi afliccion, he de decirle a usted que cuando se llegan a mis 114 años mas puede una hora de mas que una de menos y que con un boton se tienen mas posibilidades que con un ojal a la hora de acertar por que lo que uno da el otro lo quita. Sin duda sabra que como dijo el otro, mas vale ser precavido a la hora de la verdad que hablar sin ton ni son, que para este menester ya esta el colega del Lobato. Y si esto no le basta es que no me conoce lo suficiente y no sabe con quien se anda.
Sin mas, pero tampoco sin menos, se despide afectuosamente
pillo ñogoñogo