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Sailor Worlds

Para Don Orson (I)

Para Don Orson (I)

Queridisimo Don Orson,

tarde y mal le escribo y me disculpo en nombre de nuestro comun amigo Filandrupp, pues como usted sabe ocupado me anda estos dias mejorando, si es que esto es posible, su caligrafia de la “e”. Pues ea!, aunque nadie me llame a tales berejenales y sabiendo que soy dado a meterme en camisas de 11, y aun de 12 y 13 varas, le contestare con toda la energia que tengo, a pesar de que guardarme algo deberia para poder seguirle a lo largo de las 23 cartas restantes con que amenazados (y temblorosos añadiria) nos tiene usted.

De su primera epistola, pues su segunda y esta se han cruzado por el camino, he de responderle, si es que algo le he entendido y si esa era su intencion en aquel estado de conciencia excepcional en que debio escribirla, bajo influencia de algun espiritu burlon, sin duda. Y he de responderle a dos cuestiones ciertamente relevantes que citare a continuacion; la insoportable levedad numerica y su archinombrada ley del ñogoñogo. Aunque su teoria de la rebatibilidad es tambien ciertamente notable y sinsentido, se la rebatire algun otro dia en que el mismo espiritu que le alumbra me ilumine a mi tambien.


Vayamos sin mas dilacion con los numeros. Los numeros estan vacios, acordamos entonces y ahora, pero aun y con todo, son los elementos con los que la naturaleza nos habla en su lenguaje matematico. Aunque busque y rebusque en cualquier libro del arte matematico algo que no sean simbolos no los encontrara y los unicos numeros que vera son los de las paginas. El nivel de evolucion y abstraccion de este arte o ciencia es tal que los numeros han desaparecido de su idioma. Cuando se dice x se dice cualquier numero y , ay! se dice pronto; los hay de los de todos los dias, los enteros (que no estan quebrados) pero tambien los hay partidos o fraccionados, asi como numeros reales como si los anteriores fueran de broma. Y si soñar es lo que queremos hasta imaginarios los tenemos, que junto a los reales forman un numero complejo. Y todo esto con una simple x. O sea que x puede ser uno o todos, y al fin no ser ninguno. Rebatame esto si es que puede.


Pero esto no ha hecho mas que empezar pues los numeros y las matematicas (no me confunda las dos cosas pues casi le diria que los primeros serian prescindibles en el universo del segundo) tienen su analogia en el mundo de las letras. Igual que los literatos tienen sus palabras donde juntan las letras y sus reglas para unir palabras, en la matematica existe algo parecido pero de mucho mas alcance. Vamos, que las letras y palabras son a los numeros lo que la sintaxis y morfologia es a la matematica. Este ejemplo, aunque cojo, sabe volar si le dejamos. Veamoslo.


Si a un salvaje le damos un cajon con palabras y otro con las reglas para juntarlas no sabria que hacer con ellas pues le falta el eslabon mas importante. El significado que asignamos a cada palabra y que hace que cuando oimos la palabra casa aparezca en nuestra mente una “casa”. Esa es la conexion que le falta. Este proceso es personal e intransferible, moldeado por nuestros mas reconditos recuerdos y cincelado por la educacion y ejemplos recibidos, hasta tal punto que la “casa” que se representa en mi cabeza no sera la misma que en la de vuestra merced. Esta falta de precision y de correspondencia es fuente de malentendidos y de inspiracion, de la que hacen uso los chistes y los poemas. Precisamente, lo dire sin mucho entusiasmo pues no entiendo de esto, creo que la poesia conecta palabras alejadas en nuestro cerebro y al unirlas recorre un camino que nos evoca sentimientos distintos a los meramente expresados con palabras.


La semantica en matematicas es la ciencia fisica. Es la fisica la que sustituye al proceso asignador de sentido a los meros simbolos. Esta ciencia es la que llena el vacio abstracto por el que avanzan las matematicas sin rumbo fijo. Pero hay una diferencia esencial y es la precision con la que ocurre la asignacion. No hay resquicio para la duda o el doble sentido como debe ser en el idioma del universo. El lenguaje de los hombres puede permitirse estas licencias pero la naturaleza habla con precision, aunque con fino humor, si se la sabe leer.


Ambas ciencias, matematicas y fisica, avanzan casi sin verse la cara. Unos tejen su red sin preocuparse de los otros lo cual es ciertamente notable, porque se da la curiosidad de que si en algun momento los fisicos se encuentran sin armamento matematico deben aguardar a que los matematicos se la presten. Los fisicos sin duda se encuentran mas al descubierto en su lucha abriendo camino en la selva que es el universo. Son por decirlo asi, la infanteria de este ejercito y los matematicos estan en retaguardia preparando armas a distro y siniestro, a veces seran utiles y otras no, pero por si acaso no se tira nada, que quien sabe si dentro de unos lustros seran mas adecuadas en otras lides.


Bueno. Vaciados aun mas si cabe, los numeros, pero vueltos a llenar con la ambrosia que la fisica nos da queda dicho lo que se ha dicho y no hay mas que hablar que no sea del ñogoñogo. Pero esto es harina de otro costal y sin ser mi intencion, pero si mi afliccion, he de decirle a usted que cuando se llegan a mis 114 años mas puede una hora de mas que una de menos y que con un boton se tienen mas posibilidades que con un ojal a la hora de acertar por que lo que uno da el otro lo quita. Sin duda sabra que como dijo el otro, mas vale ser precavido a la hora de la verdad que hablar sin ton ni son, que para este menester ya esta el colega del Lobato. Y si esto no le basta es que no me conoce lo suficiente y no sabe con quien se anda.


Sin mas, pero tampoco sin menos, se despide afectuosamente

pillo ñogoñogo

Orson 2

Orson 2

Queridísimo y distinguido Filandrúpp;

Vuelvo a escribirle tras unos días de espera y ante la falta de respuesta que entiendo como "otorgue", a sabiendas del interés que debió suscitarle mi primera carta. En esta segunda, quisiera profundizar algo más en la ya nombrada "teoría de la rebatibilidad" que apenas desarrollé por dosificarle el esfuerzo, y que tendremos ocasión de desenmarañar en estas 22 joyas que me restan de escribirle. Intentaré que el estilo claro y bien estructurado que caracterizó la primera, sea el que marque las restantes, pues espero que con ellas pueda llegar a formarse suficientemente a mi propósito de mecenazgo de jóvenes talentos, que básicamente consiste en el legado de la sabiduría que encerrarán estas letras y por carecer de otros medios más tangibles, que a bien seguro menos rico le harían. Sepa usted que admiro profundamente su capacidad y el tesón con que se abandona a su tarea y es por ello que quisiera ayudarle en lo que estuviere en mi mano. Yo fui también una joven promesa y entiendo como ha de sentirse ahora mismo a sus apenas 46 años recién cumplidos con las ganas de comerse el mundo. Cuando hoy me ha llegado el rumor de su exponencial progreso en el arte de la caligrafía y de las maravillosas "aes" que ya sabe hacer me he convencido del potencial que creí descubrir hace apenas tres décadas en el día que le encontré en aquella reyerta en la que llevó la peor parte. Tengo esperanza en que continúe con las siguientes vocales y abandone la idea de especializarse, ya que quizás sea aún un poco prematura la dedicación exclusiva a tan ambicioso proyecto. Dejaré de momento de lado alabanzas y cuestiones personales y entraré de lleno en la teoría que le he de imbuir por completo para su deleite y mi necesidad de divulgación. Le voy adelantando el título de la segunda entrega para que vaya oliendo lo que será el suculento plato que le espera:

Existe vida después de la muerte? Que Joío Filandrúpp, y yo que sé. Increíblemente estúpida, la pregunta y sin embargo ha tenido y tiene a muchos hombres entretenidos con ella. Que la vida existe es un hecho cuestionable aunque poco seriamente, a menos que me pique usted un poco más y acabe defendiendo a muerte la postura en que la vida nada es, en ánimo de conversación. La vida existe pues, y debido a la opción tomada por un servidor, como digo. ¿Ganas de rebatir tienes o aún preferirías que adoptara la posición contraria para ello? Ya me contarás en tu próxima y primera carta que espero te dignes a escribir. De momento y como callas aparcaremos el tema y descompondremos la pregunta original en varios pasos para una mejor comprensión:

Existe ?

Vida ?

Después ?

De ?

La ?

Muerte ?

Vaya, parece que no ayuda nada. Me pregunto que le falla a este método de libro. Si antes pensaba que la pregunta era tonta por la imposibilidad de responder con rigor, me atrevo a calificar como aún más estúpida cualquier respuesta por ello mismo.

"Só" o quizás "ní", de seguro.

Tengo que dejarte pues en cinco minutos tengo sesión de visitas. Aún tengo que sacar mis figuras perfectas y hacer el numerito frente a la ventana. Quizás algún día alguien comprenda lo que tan sólo interpreto cada día por inercia y escriba sobre ello.

Seguimos hablando.

Orson

Elogio de la locura

Elogio de la locura

Durante la guerra civil española, una familia fue dividida por razones de seguridad y el azar llevó a un niño perteneciente a esta familia a un sanatorio psiquiátrico, en calidad de refugiado.

De aquél momento data la primera experiencia mágica de aquél niño, que recordaría el resto de su vida.

Un interno del sanatorio se hallaba de pie frente a una ventana, con ambas manos alzadas. No rezaba, como pudiera parecer. En sus manos sostenía unas figuras: un círculo en una, un cuadrado en otra. Se trataba posiblemente de las fichas de algún juego infantil. Pero aquél interno no jugaba; por el contrario, se encontraba serio y absorto en profunda contemplación del paisaje que se divisaba desde la ventana.

El niño refugiado, que desde un rincón veía la escena, no quiso dejar escapar ese momento de diversión y siguió observando la peculiar escena. El interno miró con atención la figura que sostenía en su mano izquierda, deteniéndose en ella, repitiendo luego la operación sobre la de su mano derecha y deteniéndose también. Levantó su mirada hacia el paisaje sin fin al que se abría ante su ventana. Y entonces, el interno asintió: había comprendido algo. Su gesto, expresivo y revelador incluso para un niño de corta edad, significaba:

- Ahora lo entiendo todo...

El niño nunca supo qué habia entendido el interno. Sólo supo que le marcó de forma indeleble, por razones difíciles de explicar. Nosotros, adultos progresivamente simplificados y simplificadores, decimos: "Bah, sólo era un loco". No sabemos explicar ni nuestra ontogénesis, muestra suprema de nuestra abismal ignorancia de los procesos más hondos de la naturaleza que nos dan la existencia, y sin embargo nos erigimos en jueces y rápidamente dictaminamos "era un loco", "qué tontería", etc. ¿No seré yo el loco y el tonto?

Aquél niño percibió, a través de la duda que aquella escena le produjo, su propia incomprensión de lo que allí estaba ocurriendo. ¿Era un simple loco aquél hombre, o había allí algo que debía ser comprendido, en la relación mística entre el círculo, el cuadrado y el universo extendido frente a aquella ventana?

La respuesta se fue con el interno, y su impronta en el mundo sólo permaneció en el recuerdo de aquél niño, y hoy en éstas frases. Extraña cadena de efectos mariposa, como lo es Todo, por otra parte.

¿Acaso no somos capaces de percibir el orden casi mágico que subyace bajo el ruido aleatorio y artificial de nuestra vida diaria? No nos asombra en absoluto despertar en un mundo donde los árboles crecen, donde un sol brilla cercano, donde hay billones de otros soles, donde los animales ya eran autosuficientes antes de que apareciese el primer hombre, el último en llegar. Es como si un náufrago, al llegar a una isla desierta, se encontrase en ella alimentos que se renuevan solos, alojamiento, luz, calor, y en lugar de asombrarse, dijese:

- Pues me parece normal. Llegué, estaba así y lo aproveché, ¿qué pasa? ¡Tonterías!. Y ahora vamos a lo importante: ¿cómo quedó ayer Fernando Alonso?

¡Noo!¡No es "normal"! Día a día olvidamos que vivimos en una realidad harto improbable, nacida de un océano primigenio de partículas desordenadas (Big Bang) cuya probabilidad de convertirse exactamente en éste universo (y no en otro) es tan próxima a cero como podamos querer calcular. No debemos usar la palabra "milagro" porque tiene connotaciones demasiado culturales y alejadas del conocimiento de la realidad, y tampoco debemos confundir azar con necesidad, pero la usaré como sinónimo de fenómeno de probabilidad asintóticamente próxima a cero. Para que nos entendamos, permítaseme esta licencia: fenómeno IMPOSIBLE. Y sin embargo aquí estamos todos, desde el mejor de los hombres hasta el último de los átomos, pasando por todos los mosquitos, virus, granitos de arena, etc, uno por uno, todos igualmente ponderables frente a las inmensas escalas de observación que hay por encima de nosotros. Qué vértigo.

El niño era mi tío, él me enseñó (sin pretenderlo) a NO considerar "normal" el mundo que me rodea, y por esa razón tampoco me atreveré a llamar loco a aquél interno que, frente a la ventana, descubre cuál es su lugar en el mundo.


P.D.: Cita de Isaac Newton: "No sé qué impresión produciré ante el mundo; pero a mí me parece ser un niño que juega en la playa, y que de vez en cuando se encuentra un guijarro más redondo o una concha más hermosa de lo ordinario, mientras el gran océano de la verdad permanece sin desvelar ante sus ojos".

Él también tenía una ventana, según parece.

Las capas de la cebolla

Las capas de la cebolla

Cuán sutiles son determinadas opiniones que a este caso sirven y que puedes fácilmente imaginar. Dependiendo de la idea que tomemos, para matizar la analogía encontraremos cebollas de "x" capas según la complejidad que encierre. ¿Se puede utilizar la analogía de la cebolla para definir matemáticamente el peso de una idea o argumento?.  Sin duda lo intentaremos en las próximas líneas, ¡agárrate al ratón! . Una analogía es una comparación entre conceptos en términos de igualdad y diferencia, una proporción que expresaremos como I/D , siendo I el número de similitudes y D el de excepciones con el término objeto de estudio. Vamos a escarbar algo más planteando las hipótesis de lo que espero acabe siendo el teorema de la cebolla aplicable al estudio de la opinión. Como veis, algo que nos sería del todo útil en estos días de información sucia o interesada que deberíamos limpiar o filtrar antes de engullir o cuanto menos mi catapulta allí donde han puesto columpios. Las capas con que se envuelve el corazón de la cebolla son muchas, aunque resumiremos en pragmáticas, las idealistas, las surrealistas y las culturales por aquello de acotar y en importancia de peso según el entender de nuestra sociedad a mi juicio. Cada uno sin embargo puede ponderar a gusto y convendremos que el conocimiento y análisis de todas ellas sería el conocimiento puro de un hecho. Es esto posible?, La mayoría de las veces ni siquiera estamos interesados en buscar las demás capas de la verdad y tampoco habría tiempo en esta era de la comunicación y bombardeo masivo de información aunque como entretenimiento en un pueblo sin alcalde…

El valor de una opinión (val) es lo que queremos medir en comparación siempre con la cebolla, ente que representará la idea del equilibrio. ¿Que porqué una cebolla? Aunque te he oído preguntas mejores me dignaré a responderte con una mirada de esas a compañada de arqueo de cejas intermitente dirigida al título.

La cebolla, amigo mío es la clave de este entuerto.

(El ejercicio que propongo es que sigáis  prosiguiendo la historia en cualquier sentido. Será esto viable? Qué capa de la cebolla  saboreo al escribir esto? )

 

Orson

Orson

Queridísimo amigo Filandrúpp:

Intentaré en breves líneas de dar cumplida respuesta a su reciente desafío sobre la cuestión de la existencia real de los números, adelantándole de antemano el sentido negativo en que mi argumentación versará para colmo de su paciencia y a sabiendas de la complejidad que entraña semejante despropósito. Por eso le digo que reciente, pues quería que fuera una sorpresa y  he tomado la iniciativa de auto desafiarme por ud para   proponerle a su vuesía  rebata  los argumentos que en las que serán mis 23 cartas de juventud hallará y me disculpe por la primera intención que expresa la primera frase. Pretendo con ello desarrollar mi “teoría de la absoluta rebatibilidad” y usted tendrá que tragarse aspavientos y admitir que cualquier pensamiento tiene siempre otro punto de vista que justifica el pensar de otra manera distinta al menos como distracción.  Le ruego me permita tutearle durante las siguientes líneas dado el caso que lo escrito, escrito queda y tuteado ha de verse si ha menester de seguir leyendo.

Los números como abstracción, como el idioma del universo…

Si los números existieran con ellos podrías pagar y no con dinero, no?.  Ganas de argumentar en contra tienes? Ayudarte podría la consideración de los números, esos entes que defiende la soberbia matemática, como poco preciados o de poco valor, si bien caerías en el lado oscuro de la paradoja que acabo de plantear a propósito de perderte en mi teoría de la rebatibilidad apenas encarada. 

Los números no son sino herramientas etéreas sin cuerpo físico, que necesitan referirse a algo para tener un sentido. Dos vacas son dos vacas y sin embargo “dos” a secas no dice nada. Nos sirven para contar cosas pero nunca un número me ha contado nada hasta el momento. Yo les cuento ahí que te cuenta uno tras otro pero, ellos?. Eso prueba cuanto menos que los números no tienen conversación y la gente de pocas palabras no suele ser de fiar luego… -Cha cháaan!-

No he conseguido convencerte aún? Bien, bien, veo que me aguantas ahí bien  así que seguiré un algo más, para anunciarte el final de este apasionante episodio, que te emplazo a rebatir :

Ley del ñogo-ñogo. No dirás que no tiene tirón. Ya de por sí misma casi ni le quedan a uno ganas de enunciar nada. Le sobran explicaciones pero haré el esfuerzo de acallar el eco que sin duda te habrá provocado para dejarte ver que en dicha ley no aparece un solo número. Dónde están cuando se les necesita?, te estarás preguntando ahora con la lágrima fácil de un niño al que le pasa un autobús por encima. Por si aún no reniegas a su fe y divulgación, te la enuncio tal cual; dice así; quien bien te quiere te hará llorar al menos un poco. Se me olvida algo…? Quizás un ñogo…es igual, seguimos en contacto..

 

Orson

Frases ingeniosas

Frases ingeniosas

Llevo unos días merodeando el Yahoo preguntas y respuestas que cuanto menos es una herramienta fenomenal de la que servirse para obtener información de otros internautas. Evidentemente hay de todo. Las preguntas son determinantes casi siempre del tipo de respuesta que vas a obtener y salvando algún descerebrado me parece que el ánimo de la gente es más que bueno y los perfiles variados como la vida misma. Puedes encontrar cosas interesantes o resolver las cuestiones que te parezcan. Me ha gustado especialmente una respuesta de un usuario que ha recopilado un montón de frases ingeniosas que dejo a continuación para vuestro disfrute:

El amor eterno dura aproximadamente 3 meses
No te metas en el mundo de las drogas. Ya somos muchos y hay muy poca
Todo tiempo pasado fue anterior
Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria
El que nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecerse le desarrollen ambas condiciones
Los honestos son inadaptados sociales
El que quiera celeste que mezcle azul y blanco
Pez que lucha contra la corriente muere electrocutado
La esclavitud no se abolió, se cambió a 8 hs diarias
Si la montaña viene hacia ti, Corre Es un derrumbe
Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro
No soy un completo inútil. Por lo menos sirvo de mal ejemplo
La droga te buelbe vruto
Si no eres parte de la solución, eres parte del problema
Errar es humano, pero echarle la culpa a otro es mas humano todavía
El que nace pa tamal nunca ta bien
Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe
Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto
Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.
El dinero no hace la felicidad la compra hecha
Una mujer me arrastró a la bebida Y nunca tuve la cortesía de darle las gracias
Si tu novia perjudica tu estudio, deja el estudio y perjudica a tu novia
La inteligencia me persigue pero yo soy mas rápido
Huye de las tentaciones despacio, para que puedan alcanzarte
La verdad absoluta no existe y esto es absolutamente cierto
Hay un mundo mejor pero es carísimo
Ningún tonto se queja de serlo No... les debe ir tan mal.
Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado.
La mujer que no tiene suerte con los hombres no sabe la suerte que tiene
No hay mujer fea solo belleza rara
La pereza es la madre de todos los vicios y como madre hay que respetarla
Si un pajarito te dice algo debes estar loco pues los pájaros no hablan.
En cada madre hay una suegra en potencia
Lo importante es el dinero, la salud va y viene
Trabajar nunca mato a nadie... pero para que arriesgarse
No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella
Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados
El alcohol mata lentamente. No importa no tengo prisa.
La confusión esta clarísima
Mátate estudiando y serás un cadáver culto
Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse
Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas Tire y Empuje
¿Para que tomar y manejar si puedes fumar y volar
Dios mío dame paciencia,¡¡ Pero dámela YA!!

El niño pintor II

El niño pintor II

Les había puesto con la caligrafía para así poder descansar el pensamiento unos minutos. Me senté en la vieja silla y me acerqué a la mesa de madera sobre la que apoyé los antebrazos. Desde lo alto de la tarima podía observarlos a todos con facilidad afanados en la tarea de escribir excepto Tito que no parecía dispuesto y miraba a todos los lados con cara aburrida. De repente levantó su pequeña mano.-Puedo pintar?-Primero debes terminar con las dos páginas de la caligrafía-Acabé hace rato-Tráela hacia aquí para que lo vea.Pude comprobar que había acabado con bastante buena maña lo cual me sorprendió gratamente pues parecía que el chaval se aplicaba bien en sus tareas cuando me fijé en la punta de su bota derecha sobre la que reposaba una mancha roja que se me antojó como sangre. Recordé mis doloridas espinillas y el suceso de la mañana que tantos problemas me había causado.-Ve a tu sitio y recuerda que cuando acabemos iremos a tu casa a ver a tus padres-Puedo dibujar?-Ya que escribes tan bien vas a hacer una redacción en la que cuentes algo que te parezca…No sin mala cara aceptó después que logré explicarle de qué se trataba el ejercicio. Era un niño sin duda excepcional que sin embargo causaba problemas. Porqué le había propinado tales patadas? Después de una media hora se dispuso a recoger los cuadernos de caligrafía de los pupitres a la vez que les animaba a dibujar algo en la otra media hora que aún restaba para dar por concluido el largo día de clase. Abrió el cuaderno para leer la redacción. El título era definitivamente lo mejor “Mi profesor es un mierdecilla” ya que en las escasas tres líneas restantes sólo había una sucesión de adjetivos hirientes con que calificaba a su persona. -Es ya la hora, podéis ir recogiendo y marchar a casa.Uno de los niños lloraba por no encontrar su gorro en la percha por lo que estuve preguntando a la vez que buscábamos sin ningún éxito tras describirlo a los demás en voz alta. El gorro de escafandra blanco había desaparecido sin explicación.Me incliné hacia Tito, que se disponía a recoger su abrigo y le pregunté si tenía ago que ver. Ante su mutismo cambié el tercio y le expliqué mi plan innegociable de ir con él hasta su casa. Con cara de pocos amigos Tito se puso el abrigo lentamente sin dejar de mirarme.Salimos a la calle y caminamos hacia la vieja iglesia del barrio, donde los chavales algo más mayores jugaban al fútbol en unas improvisadas porterías que habían hecho juntando unas cuantas piedras. No dejaba de observar a Tito que por momentos parecía que iba a echar a correr intentando darme esquinazo. Era evidente que no aprobaba mi iniciativa social y de alguna manera y sin mediar palabra sabía darlo a entender.Pregunté una vez más dónde me llevaba. Habíamos cruzado ya tres calles fuera del casco antigüo y comencé a pensar si no se habría perdido. Por otra parte me era extraño que un niño tan pequeño pudiera ir al colegio solo desde tan lejos. Ahora indicaba a la izquierda detrás del quiosco verde y al poco a la derecha del árbol grande. Perdiendo la infinita paciencia que estaba teniendo aquel día cogí del brazo al chico y con voz más fuerte le animé a que me dijera cuánto faltaba. Observé al incomprensible chaval cuya mirada dejaba ver la confusión que le sumía o así lo quise entender entonces en los instantes eternos que transcurrieron hasta que Tito abrió los labios al fin.Es aquí cerca, la próxima calle.A esa hora en que la temprana noche de invierno se envuelve en la soledad de las calles, caminaban profesor y alumno una barriada de aspecto más triste y callada. Llevaban al menos ya media hora dando vueltas para llegar a aquella calle que daría por terminada su odisea. Había sabido imponerse al fin a aquel monicaco de apenas cuatro años que llevaba ya meses sacándole de quicio. Hablaría con sus padres y les haría conocedores de sus incomprensibles trastadas. Mientras doblaban la “última” esquina se acordó de aquella vez en que lo había castigado por levantarse de su asiento mientras él hablaba a la clase. Por levantarse y por caminar hasta la pizarra ante su cándida mirada, a la que no daba crédito al ver lo que aquél dibujaba entre las primero risas y después carcajadas del resto de los chavales. Le había pedido explicaciones preguntándole por aquello y éste tranquilamente había respondido con:-Es una po-lla.Al fin pararon ante el portal. Tuvo que volver a preguntarle en tono algo más serio cada vez -de un total de al menos seis - para que éste accediera a facilitarle el piso al que llamar en una casa con bajo y cuatro alturas con izquierda y derecha. Se había quedado algo tocado de la garganta debido a los gritos más recientes en que no había dosificado propiamente y que habían hecho que algunas persianas del vecindario se levantaran para satisfacer la necesidad de la curiosidad que el escándalo que estaba dando había provocado. Buscó el su maletín el pañuelo para descubrir dentro un gorro de escafandra blanco…-Dónde quiere ir a parar? -No quiero parar, exijo que me escuche hasta el final para sacar conclusiones.El cuarto derecha, había dicho el mocoso.Llamó al telefonillo y Tito respondió con un “yo” a la pregunta que una voz de mujer hacía. Tras oír el zumbido del resbalón de la puerta la empujó con fuerza y obligó a pasar al niño al interior del portal camino de las escaleras de subida. Se creció ante su victoria final ante el derrotado Tito, que subía las escaleras sin ninguna prisa. Tres para arriba y dos hacia abajo. Comenzó a explicarle amenazante lo que le contaría a sus padres mientras le arrastraba de cuando en cuando por las escaleras. Tardaron escasos diez minutos en subir los cuatro pisos y se plantaron al fin ante la última puerta de la casa. Se sonrió al percibir a un tembloroso Tito que se había quedado inmóvil sin poder llamar y alargó el brazo hasta la consola del timbre para presionar dos veces triunfante.

-Dindong, dindong!

-Ya vá!.

Unos pasos se acercaron hasta llegar detrás de la puerta, que se abrió para dejar ver una señora de unos cuarenta años, morena y con unos rulos de color rosa sobre la cabeza que sin duda no era ajena a lo que se avecinaba por la expresión de su cara.-Buenas tardes, balbuceó Juana, cambiando la sonrisa inicial después de haberse hecho con la situación.Su mirada era directa y nerviosa, a intervalos rápidos que iban del niño al adulto y viceversa despidiendo electrones de negatividad que dedicaba generosamente a ambos. Entendí que no era la primera vez que ésta debía reprender a Tito y que mi presencia era claramente otro reporte de malas conductas de su hijo que la volvía loca de desesperación continuamente.-Buenas tardes señora.-Dígame qué desea que estoy muy ocupada.-Soy el profesor de su hijo, que no tenía el gusto de conocerla y que me he acercado hasta su casa con objeto de hablar, si tiene un momento de la educación de su hijo…-De mi hijo?De cuál de ellos?-De Tito, claro.-Querrá usted decir de mi Antonio-Bueno, Tito… este chaval, dije acariciándole la cabeza.-Pero qué dice usted? Yo a este chaval no le conozco de nada, ni entiendo de qué me está hablando oiga. Quién le ha dicho a usted que este chaval es mío?-Perdóneme usted, el niño me ha traído hasta aquí engañado… Me despedí avergonzado de la tremenda señora que había cerrado con un portazo.La rabia me consumía por dentro pero mantuve la compostura casi todo este segundo viaje no sin propinar algún que otro coscorrón a aquel demonio con forma de ángel que me llevaba de nuevo en dirección a la escuela. Literalmente en el edificio de detrás de ésta se encontraba la casa del arrapiezo al que había creído sorprender sonriendo … no sería por mucho tiempo más.Sin duda no fue así como sucedió

El desperdicio de la atención

El desperdicio de la atención

Una reflexión sin intención de ofender los intereses naturales de cualquiera de nosotros (o incluso ofendiendo, ¡no debería importar si somos gente civilizada!).
Vamos a suponer que nuestra capacidad de prestar atención a un suceso fuese un recurso muy valioso. Para que nos entendamos, como el agua hoy día. Si en nuestro jardín escasea el agua, ¿dejaríamos de regar nuestras bien cuidadas plantas porque gastamos toda el agua mojando, por ejemplo, las acera y la calzada frente a nuestra casa? Imaginemos el rocambolesco resultado: un jardín reseco junto una calzada reluciente.
¿A dónde queremos llegar? Buena pregunta, ¡pardiez! A ver si encontramos una buena respuesta en el interior de otra buena pregunta: ¿desperdiciamos nuestra capacidad de atención en las banalidades que hoy son la política y/o el fútbol? ¿Qué pasa con ese investigador que está ahora mismo en un laboratorio perdido en alguna universidad de dios, tratando de mejorar nuestro mundo del mañana? ¿Quién se acuerda de él, sino yo en este artículo? Pobre hombre... Y nosotros aquí que si el Aragonés, que si el Etoo o como se diga se hace pupita, que si el Patatero dice o no dice, en ademán de cortar el jamón, que si el Rajoy sólo mira la guarrería bajo la alfombra del Patatero... en fín.
Revindico un poco de atención para esas otras cosas que son tan o más importantes que las susodichas.