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Sailor Worlds

recuerda esto la próxima vez que vayas al zoo

recuerda esto la próxima vez que vayas al zoo Ric O`Barry fue el entrenador de delfines mejor pagado del mundo. Desde hace 30 años trabaja en el proyecto Delfín para buscar una alternativa al estanque de cemento de los zoos. Los delfines salvan la vida delos hombres. Hay documentos griegos que lo explican y muchos testimonios de la II Guerra Mundial, muchos paracaidistas cuando caían al mar y eran ametrallados, los delfines los llevaban a tierra. Se acercan a nosotros porque les producimos curiosidad, tienen un cerebro mas grande q el nuestro y están plenamnte desarrollados y formados desde hace 65 millones de años. Ric O`Barry trabajó para la Armada norteamericana, capturaba delfines y los preparaba para utilizarlos en combate. Allí nació el proyecto Flipper. A los delfines los llaman “arma biológicamente avanzada”, los norteamericanos en la década de 1970 tenían 1000, los rusos 500. Ric fue millonario gracias a los delfines, era el entrenador mejor pagado del mundo, cambiaba de Porsche cada año. El cambio de Ric a pensar diferente fue cuando una delfina “Cathy” murió en sus brazos en 1970. Cathy se suicidó. Los delfines no respiran automáticamente, cada inspiración es un reflejo de conciencia, por eso no duermen. Cathy no quiso respirar. Esto ocurre en muchos acuarios pero los VETERINARIOS no son leales con el paciente sino con el cliente. La cautividad mata. Su sonrisa es la gran mentira de la naturaleza, tenemos la sensación q son felices pero es imposible q lo sean encerrados en un tanque de cemento. Los delfines viven en un mundo de sonidos, se orientan acústicamente mediante un sonar.En un estanque de cemento Se vuelven locos (es como si tuviéramos metidos en el oído una nevera 24 horas). Sería necesario dejar de hacer espectáculos circenses con ellos, es una tortura. Es el único animal que en el zoo tiene que hacer cabriolas para comer. No quieren a sus entrenadores, quieren el pescado. En los últimos 20 años han muerto atrapados entre siete y diez millones en las redes atuneras y hay países que siguen matando delfines. Recuerda esto la próxima vez que vayas al zoo, ellos están dispuestos a salvar tu vida. versión de elrayoverde de una entrevista a Ric O`Barry por I. Sanchís.
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3 comentarios

pillo -

En Baltimore tuvimos la ocasion de ir al delfinario que alli hay animados por otra pareja amiga. Eramos reacios a ir pero es o era uno de los mejores del mundo. La verdad es que en ningun momento nos sentimos comodos viendo el espectaculo. La hermandad entre ellos y nosotros era tan obvia, mucho mas que con cualquier otra especie animal, que entendiamos, aunque fuera minimamente, su sufrimiento. Quizas seria mejor decir resignacion. Y mientras alli estabamos veiamos la muchedumbre alrededor disfrutando de sus cabriolas. Y se nos saltaban las lagrimas de dolor, de aislamiento entre iguales, de rabia.

Mucha gente habra que no pueda entender como unos delfines (extrapolable a otros animales) cuidados exquisitamente y que viven a cuerpo de rey pueden sufrir en sus jaulas de oro. Peor para ellos. Me niego a explicarselo por que estan destinados a no entender y seria un esfuerzo inutil... quizas en su proxima vida entiendan algo mas.

Respecto a si valen de algo todas estos toques de atencion, efecto mariposa, etc.. Creo que no. Antes, joven idealista, creia que si, aunque fuera en nuestra pequeña esfera. Despues pensaba en la posibilidad de ser infectados y volvernos insensibles. Pero no. Ahora, a nuestras edades el unico peligro es llenarnos cada dia un poco mas de rabia e impotencia.

Oscar -

Cada respiración de un delfín es el resultado de una decisión… La Naturaleza nunca deja de sorprender.
¿Qué tal si lo acompañamos con un aromático enlace, como es la Respuesta del Jefe indio Seattle al colonialismo salvaje?: http://www.nofumamos.com/seatle.htm Un servidor se añade humildemente a la lista de las causas perdidas. Nuestro chauvinismo no tiene fin, esa tendencia constante del ser humano a creerse diferente y superior al resto de la naturaleza, y por tanto separado de ella. Hoy esa tendencia no sólo es corriente sino aún creciente, proporcional a nuestra ignorancia de lo que somos. No queremos saber que aquello que nos da la vida y la inteligencia es exactamente el mismo proceso que hace del mosquito un ser vivo.


Por ese chauvinismo, creemos que sólo el hombre sufre, mientras que un animal no. Creemos que el hombre experimenta emociones, los animales no. Creemos que sólo el hombre es consciente, un animal no. El hombre no admite grados de consciencia ni de inteligencia, adora el maniqueísmo: Sólo el humano es inteligente y consciente, la cumbre más elevada de la creación; lo que le rodea, vulgar bullicio aleatorio de organismos automáticos e intrascendentes.


Qué lleva al ser humano a pensar así merece un libro aparte. La humanidad no quiere ver que su esencia, la esencia molecular de los procesos que le dan la vida y la inteligencia, es idéntica a la del resto de seres.


No sé si cerrar el zoo es solución, creo que alejaría aún más al hombre de la madre tierra, Amalur, Pachamama, llámala como quieras, de la que venimos y a la que volvemos continuamente, terrible realidad… ¿o no?


Si te interesa saber en qué medida tus antepasados estaban unidos a la tierra madre y nosotros separados, te recomiendo este libro: “Paraísos perdidos”, de Carlos de Prada. Rd editores.


Dedico este comentario a los delfines encarcelados, a los perros apaleados, a las focas también apaleadas (con cuidado, no estropear las pieles), a los toros de mil maneras acuchillados, a los galgos, y al largo etc que sigue.

macarro -

Conozco bastantes más animales que hacen cabriolas para comer aunque en otros sentidos...Me ha resultado muy curioso el concepto de infelicidad en animales que son capaces del suicidio antes que vivir en cautividad. Si pienso en un delfín siempre me viene su imagen con una sonrisa de aleta a aleta, gracioso de movimientos y de aspecto,y quizás debido al interesante artículo que aprovecho a agradecer, envuelto en una ternura infinita. No me imagino poder verles de otra manera en el zoo (mejor en documentales no japoneses) y no sé si podríamos extender la misma idea a otras especies como para plantear el cerrar los zoos. De momento yo me apunto al boicot de no ir aunque sin méritos, y me declaro al mismo tiempo impotente para cambiar otra cosa más en la lista de causas perdidas y desafortunadamente. Creo que hablar de las cosas ayuda a cambiarlas, cual aleteo de mariposa que desencadena las mil reacciones en la historia esa del efecto de tal nombre que en efecto estabas pensando, pero es que siempre sabe a poco.
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