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Sailor Worlds

El sentir de la música

El sentir de la música

No sé si podríamos vivir sin ella o mejor dicho sí lo sé, pero no importa. El ritmo y la melodía unidos para comunicar sensaciones sin las cuales el cine, por ejemplo, no sería lo que es. He probado a ver una misma escena con y sin música para percibir aún más claramente el hecho y doy fe. Por música entiendo cualquier sonido en un tiempo y seguro que mucho de lo que ayer era solo ruido hoy pudiera ser catalogado como tal. Si me preguntan a mi diré aquello de "música es expresión", que vale para todo oye.  

Estoy habituado a oir en conversaciones relativas a ella la frase de, "bueno, eso es para los que entienden. Yo sólo la escucho y me gusta o no" y no sé si es que para los que entienden de música será diferente. Y es que es única la sensación que produce en cada uno la misma canción e incluso cambiante en el tiempo. Absolutamente todos entendemos un mensaje en cada canción, otra cosa es el lenguaje en que esté codificado. El ejemplo es un programa, que aunque sólo los iniciados en programación pueden juzgar con propiedad y en cuanto a cómo está hecho, todos pueden disfrutar usando. Estaría cualificado para responder si le gusta el programa? Ciertamente, desde la perspectiva más importante, el fin.

El fin de la música es transmitir como cualquier otro arte o lenguaje expresivo, con lo que todos entendemos bastante bien y a nuestra manera. Siempre he pensado que primero fue la música y después las reglas musicales, que se han ido adaptando a los tiempos. En este sentido recuerdo movimientos prohibidos en alguna época entre grados -del relativo menor al primer grado mayor de la misma tonalidad- con los que Hendrix en su Iron butterfly por ejemplo nos sigue haciendo volar.

No recuerdo donde leí lo de "copiar, asimilar, innovar"  pero es algo que me parece básico para progresar con un instrumento. El conocer las reglas nos da una ayuda muy valiosa que hay que llevar a la práctica. En la música clásica y tal vez por mi poca afición no aprecio tan claramente estas diferencias entre instrumentistas que se "limitan" a la interpretación de la partitura. En el jazz e incluso la música pop (en la que englobaría muchos estilos) se hace muy importante el vocabulario personal de cada uno que puede ser reconocido incluso en colaboraciones para la obra de otros artistas. También en la literaratura podemos hacer estas distinciones entre autores, que comparten unas reglas comunes en el lenguaje y sin embargo se expresan con personalidad única y reconocible. Existe pues un lenguaje musical que depende muy mucho no sólo del oido que tengamos, sino de la cultura que hayamos adquirido a base de escuchar. Es curioso como no sólo influyen los gustos sino los medios de difusión que intentan vendernos la producción propia (como es lógico), imponiendo modas y estilos según los productos por los que van apostando. Cuando se descubre una fórmula que atrae la venta, es fácil observar como reaccionan las demás compañías saturando el mercado en la misma línea.  

Con la aparición del soporte discográfico cambiaron muchas cosas, y muchísimas más han cambiado con la aparación de los ordenadores. Si en el primer peldaño ganó la industria a la música, pensando en esta última década sobretodo, en la que las compañías hacen de filtro en todos los canales de difusión, hoy no está la cosa tan clara. El negocio ha sido una bicoca hasta que aparece en escena el mundo del ordenador e internet que hace replantearse todo de nuevo. Es una etapa en que se hace difícil el controlar la producción musical, y además del top manta está la posibilidad de grabarse un cd en casa con una calidad razonable. La diferencia es sólo la promoción del producto. Puedes descargarte en la red casi cualquier canción hoy en día, sin ningún coste y artistas como George Michael han dejado sus nuevas grabaciones en la red gratuitamente. Estoy completamente seguro que la música no ha estado ni estará en peligro como a veces se nos vende y sí el negocio, aunque también seguramente éste  consiga finalmente acaparar de alguna forma sorprendente el nuevo mercado. La única limitación está ahora en el tiempo que necesitarías para escuchar el exceso de oferta que cuelga de la red. La información es desmesurada para cualquier individuo y la clave es dominar el medio. Qué se sucederá? En cualquier caso y como digo, es una cuestión de negocio, no de música. 

La música, el sentir de la música y el negocio de la música son tres conceptos diferentes que solemos agrupar en uno solo cuando hablamos de ella. No sabría decir claramente qué es bueno o malo, aunque sí a la pregunta de si me gusta en un instante determinado.

 

2 comentarios

Oscar -

Sí es curioso, la esencia del disfrute de la música es la misma, no importa el estilo… Me pregunto si incluso las diferentes religiones a lo ancho del mundo y de la historia, algunas tratando de aplastarse mutuamente, no serán sino distintas canciones que, en el fondo, todos disfrutan igual… pero nadie se da cuenta.

Y por otro lado, si se cumple la utopía de que desaparezca el embudo de la industria que decide quién sube o baja, ¿cómo se encauza el exceso de oferta? ¿Será inmanejable la inundación? ¿O de la propia inundación emergerán respuestas ordenadas? Ocurre con las abejitas, que deciden democráticamente dónde establecer su próximo enjambre. Cada abeja exploradora de un enjambre, como la oferta en la red, sigue su propio camino y sabe poco de las demás. Aparentemente, el resultado sería el desorden total en la colmena. Pero no: de lo pequeño y falto de plan emerge, como tantas veces, el orden. ¿La prueba? ¡Aquí estamos todos, hechos de incontables partículas antaño desordenadas! Confiemos en el orden escondido en las conexiones de la red global, donde cada computador es una neurona que procesa entradas y devuelve salidas, siendo la web entera una especie de simulacro de cerebro de alcance mundial. No alcanzo ni a imaginar lo que quizá nos perderemos…

elrayoverde -

es curioso pensar en estas cosas bmac,la musica la disfruta igual el q prefiere la zarzuela al q el q elige a Stones, en determinados casos se prescinde de ella como hace Eric Rohmer en su cine. hablas de arte q siempre va unido a vivir intensamente...de eso se trata.
saludos